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La diabetes es una enfermedad metabólica crónica caracterizada por los niveles elevados de glucosa en la sangre, la cual, con el tiempo, conduce a daños graves en el corazón, los vasos sanguíneos, los ojos, los riñones y los nervios.

“Prácticamente, lo que sucede es que el páncreas deja de funcionar y no produce más insulina”, dijo el Dr. Chris Casso, médico de medicina familiar.

Existen varios tipos de diabetes, principalmente los Tipos 1 y 2, sin embargo, también existen otros tipos de diabetes menos comunes como la pre-diabetes o la diabetes gestacional. Lo que todas tienen en común, es la forma en la que tu cuerpo regula el azúcar en la sangre, o la glucosa.

La glucosa viene de las enzimas pancreáticas que descomponen los carbohidratos que ingerimos al comer y esa glucosa es distribuida en nuestra sangre.

Sin embargo, cabe mencionar que necesitamos cierta cantidad de glucosa en nuestro sistema, al igual que la hormona conocida como la insulina, la cual permite que la glucosa en nuestra sangre entre en las células brindando vida y energía a nuestros cuerpos.

El páncreas convierte esa glucosa que entra en nuestro sistema, en el monto adecuado de insulina para que logre entrar en esas células. Pero al tener diabetes este sistema simplemente no funciona.

Con diabetes Tipo 1, el cuerpo no crea nada de insulina por el cual pacientes deben tomar insulina.

Ambos tipos de diabetes pueden causar niveles de azúcar en la sangre crónicamente altos. Eso aumenta el riesgo de complicaciones de la diabetes.

“Tenemos que asegurarnos de que entiendan que el problema es real, que los infartos, los accidentes cerebrovasculares, las amputaciones, las enfermedades renales que llevan a la diálisis, la ceguera, todas ellas son consecuencias de la diabetes”, explico el Dr. Luis Reyes, con South Texas Health System Heart.

Por años, estadísticas han revelado que la gente hispana es más susceptible al desarrollo de la diabetes, y expertos resaltan que en el Valle la comunidad tiene un alto riesgo de desarrollar esta enfermedad.

“Esta dieta, Tex-Mex, que tenemos aquí no es la mejor porque consiste más en carbohidratos puros, como las tortillas, y cosas así”, comento el Dr. Melany Castillo, endocrinologist at DHR.

¿Pero sabías que todo esto es prevenible?

Con simples cambios de dieta, como el disminuir carbohidratos y azúcares y agregar más frutas, vegetales y granos. También es muy importante el ejercicio y algunos expertos recomiendan practicar yoga.

Una mejor dieta y ejercicio son buenos tratamientos para prevenir la enfermedad, pero la mejor defensa. Es la detección temprana.