Muchas veces hemos hablado de alimentación en general y también de alimentos concretos que son considerados superalimentos, pero hoy venimos a hablar de una serie de consejos para disminuir el nivel de azúcar en sangre de la forma más natural posible, sin tener que recurrir a la medicación.

Estos consejos ayudan a diabéticos y no diabéticos, pero en caso de tener problemas con el azúcar, lo mejor es acudir a un profesional, ya que nuestra salud está en riesgo.

Hay cosas que pueden parecer muy obvias, pero que aun así nos cuesta ponerlas en práctica, como, por ejemplo, cambiar el chocolate por frutas con yogur, o el pan blanco por el integral 100%, la comida frita por la cocina al vapor, etc.

Hacer ejercicio de forma regular
Mantenerse activo ayuda al organismo más de lo que muchos podemos llegar a pensar. Realizar actividad física regularmente nos ayuda a perder peso e incrementa la sensibilidad a la insulina. ¿Qué significa esto? Pues que las células de nuestro cuerpo son capaces de recoger y reorganizar mejor el azúcar en sangre.

Practicar algún tipo de actividad física eleva la circulación sanguínea y ayuda a los músculos a usar ese azúcar que hay en la sangre para convertirlo en energía que se gastará durante el ejercicio. El problema llega cuando hay mucha azúcar, que son calorías vacías, y al no hacer suficiente deporte, se acumula y surgen los diferentes problemas como accidentes cerebrovasculares, problemas cardíacos, enfermedades renales, problemas neurológicos, entre otros.

Si creemos que tenemos algunos problemas con los niveles de azúcar, lo mejor es intentar controlarlo de manera asidua y si podemos realizar diferentes actividades y probar diferentes tipos de dietas, mejor, así veremos si se trata de algo concreto, o hay un problema real.

Para ayudar en el análisis de los niveles de azúcar, es necesario hacerse con un medidor y para calcular nuestro nivel de azúcar en sangre, dejamos por aquí los intervalos:

El mejor momento para medir la glucosa es en ayunas:

Inferior a 70 mg/dl se considera hipoglucemia.
Por debajo o igual a 100 mg/dl es un nivel normal.
Entre 100 y 125 mg/dl se considera prediabetes.
Igual o superior a 126 mg/dl se considera diabetes tipo 2.
Comer menos carbohidratos
Si notamos que nuestros niveles de azúcar están rozando la prediabetes, será mejor que reduzcamos la cantidad de carbohidratos que comemos habitualmente. Aparte, claro está, de ir al médico y que nos hagan las pruebas pertinentes.

Para que nos hagamos una idea, los carbohidratos que se consumen de manera más regular son zumos procesados, batidos de sabores, yogures azucarados, pan, galletas, cereales, productos de soja, patatas, maíz, bollería industrial, bebidas azucaradas, refrescos y bebidas energéticas, ponches, chucherías, patatas del cartucho, y similares.

Todo esto hará que nuestros niveles de azúcar en sangre fluctúen provocando picos exagerados y poniendo en riesgo nuestra salud. También debemos decir que no nos tenemos que obsesionar. Si un día, estamos en una fiesta con amigos y comemos todo eso, no pasa nada, lo compensamos con los siguientes días y mantenemos una dieta equilibrada y ejercicio y no habría grandes problemas.

Fibra y más fibra
Todos aquellos alimentos y productos donde vemos «enriquecido con fibra», «x% de fibra», «contiene fibra», y similares, será mejor que leamos la tabla nutricional y los ingredientes. Somos capaces de apostar porque sabemos que la gran mayoría son solo reclamos publicitarios y que se trata de productos cargados de grasa saturadas y azúcares.

Lo más recomendable es decantarnos por una dieta equilibrada y variada rica en frutas, verduras, furtos secos y legumbres. Si queremos comer pan, arroz o pasta, lo mejor será que sean 100% integrales. Son un poco más caros, pero merece la pena, ya que son infinitamente mejor opción que el pan blanco normal o la pasta de huevo con colorantes.

Las semillas y los frutos secos también son fuentes de fibra, además, muy saludables. El cacao puro también, así como los champiñones, el brócoli, las zanahorias, las frambuesas, la calzaba, etc.

Ahora toca entender dos conceptos, fibra normal y fibra soluble. Ambas son excepcionales, pero como su nombre indica, las solubles se digieren mejor y, además, numerosos estudios científicos corroboran que ayuda a bajar los niveles de azúcar en sangre de forma natural.

Entre algunos ejemplos de alimentos con fibra soluble está la avena, arroz, manzanas, naranjas, brócoli, maíz, zanahorias, lentejas, nueces, cebada, semillas varias, frijoles, peras, plátanos, patatas, etc.

Mantenerse siempre hidratados
La hidratación es fundamental y debe ir de la mano de todo lo que ya hemos comentado hasta ahora. Con hidratación no nos referimos a beber cualquier cosa, como refrescos, limonadas, yogures batidos, zumos ultraprocesados, y similares, sino a cumplir con los 2 litros de agua que hay que beber al día.

Hay que beber, aunque no tengamos sed. Estar siempre hidratados, aparte del objetivo más obvio que es evitar la deshidratación, también ayuda a los riñones a drenar y expulsar el azúcar sobrante. Además, estar bien hidratados disminuye, en cierta medida, las probabilidades de tener niveles altos de azúcar en sangre.

Debemos optar por agua y bebidas no azucaradas y calóricas como pueden ser los tés (sin azúcar ni edulcorantes de ningún tipo), el agua con gas, agua con frutas (hecho de manera natural por nosotros), jugos de frutas naturales que se hacen en una licuadora, etc.

Sueño y descanso
Dormir bien es clave para el organismo. Ya hemos dicho en varias ocasiones que la falta de sueño puede llegar a ser grave, por ejemplo, provoca ansiedad, malestar general, dolores de cabeza, desconcentración, irritación, aumenta las probabilidades de sufrir problemas cardíacos y enfermedades mentales, entre otras consecuencias.

Sin embargo, un buen descanso favorece el control del peso, reduce el riego de problemas del corazón, disminuye la presión arterial, estamos de mejor humor, tenemos más energía, mejora la memoria y los procesos mentales, etc.

Entre los beneficios de dormir bien y descansar las 8 horas que recomienda la Organización Mundial de la Salud, también tenemos el control del azúcar en sangre y el control del peso. Si no conseguimos dormir bien y sufrimos insomnio, aunque sea de manera puntual, esos días que no descansamos correctamente estamos poniendo en riesgo nuestra vida.

La privación del sueño o el descenso de la calidad de éste, aumenta drásticamente la generación de hormonas de cortisol. ¿Qué es el cortisol? Es la principal hormona del estrés y también es la responsable de que los niveles de azúcar en sangre aumenten. Es cierto que el cortisol es positivo, pero en su justa medida, ya que de lo contrario podemos poner en riesgo nuestra salud.

Lee el artículo que esta aquí: Así puedes reducir el nivel de azúcar en sangre