Si bien muchas personas recurren al azúcar artificial como una alternativa para eliminar las calorías del azúcar de sus dietas y bajar de peso, algunos de estos sustitutos han sido controversiales durante décadas, ya que, durante mucho tiempo, se ha planteado que provocan cáncer, sin embargo, aún no hay evidencias sustanciales.

Estos productos son hechos a base de sucralosa, una sustancia que fue aprobada por primera vez como edulcorante de uso general en 1999 por la Food and Drug Administration.

Su proceso de fabricación comienza con sacarosa, también conocida como azúcar de mesa y su estructura química se altera en un nuevo proceso compuesto llamado sucralosa, del cual no podemos absorber calorías.

Como resultado, un edulcorante artificial extremadamente dulce, incluso 600 veces más dulce que el azúcar regular, y bajo en calorías.

Sus efectos en la salud

Aunque la FDA aprueba su consumo y limita su ingesta máxima recomendada a 23 paquetes al día, o aproximadamente el equivalente a 5.5 cucharaditas, algunos expertos de la salud no están de acuerdo con la organización.

Danica Cowan, dietista del Centro Osher de Medicina Integrativa, desaconseja el consumo de cualquier edulcorante artificial, pues advierte que hasta que tengamos pruebas inequívocas de que estos productos no son dañinos, todos deben consumirlo con precaución.

De hecho, la experta explicó a Insider los efectos potencialmente adversos para nuestra salud, como:

1. Pueden afectar el azúcar en la sangre.

Un estudio publicado en Cell Metabolism demostró que el consumo constante de sucralosa y carbohidratos juntos durante 10 días consecutivos disminuyó la sensibilidad a la insulina en adultos sanos.

Por lo tanto, es posible que consumir demasiado azúcar artificial a base de sucralosa pueda causar que tengas un nivel más alto de azúcar en la sangre, lo que puede incrementar el riesgo de sufrir prediabetes.

2. Puede causar problemas gastrointestinales.

Diversas instituciones señalan que los edulcorantes artificiales pueden tener un impacto negativo en nuestra salud intestinal. Sin embargo, los únicos estudios sobre esta consecuencia se han realizado en animales y todavía no hay pruebas de que sea el mismo caso para los humanos.

3. No causa cáncer.

Una investigación publicada en el International Journal of Occupational and Environmental Health arrojó un supuesto vínculo entre los edulcorantes y un mayor riesgo de cáncer. No obstante, el estudio se realizó en ratones y, según los informes, los investigadores alimentaron a los ratones con al menos 12 veces más sucralosa que la recomendada para el consumo humano. Por lo tanto, los ratones comieron dicha cantidad todos los días hasta que murieron.

Por su lado, un grupo diferente de científicos publicó una revisión en la revista Nutrition and Cancer concluyendo que “la sucralosa no demuestra actividad carcinogénica incluso cuando los niveles de exposición son varios órdenes de magnitud mayores que el rango de niveles de ingesta diaria prevista”.

4. Aumentan los antojos de azúcar.

En general, estos sustitutos de azúcar pueden ser contraproducentes para aquellos que están tratando de perder peso, pues de acuerdo con una revisión de los NIH, afectan el cerebro de manera diferente que el azúcar regular, dejándonos menos satisfechos, lo que puede causar antojos dulces adicionales.

Esto debido a que, cuando comemos azúcar, se activan las vías de recompensa en nuestro cerebro y liberan hormonas que nos hacen sentir bien, lo que explica por qué nos gustan tanto los dulces.

Por otro lado, cuando se consumen edulcorantes artificiales, esas mismas vías se activan solo parcialmente puesto que no contienen calorías, lo que significa que no se pueden descomponer en energía para el cuerpo. De esta forma, puede llevarte a desear más, comer más y probablemente aumentar de peso.

Por ello, Cowan dice que, si deseas reducir tu consumo de azúcar, debes comenzar a reducirlo lenta y constantemente, para que tu cuerpo y papilas gustativas se adapten y desees menos dulces, así como centrarse en seguir una dieta sana y equilibrada y evitar los alimentos altamente procesados.